En un café de Retiro

 

Hace poco fui a tomar un café con unos amigos después de visitar la Villa 31 de Retiro. Detrás de todo es una asociación civil sin fines de lucro que trabaja para promover la inclusión e igualdad de oportunidades. Me gustó mucho conocer su trabajo y en agradecimiento, quería compartir esta reflexión de Ernesto Sabato de sus memorias, Antes del fin.

—–

Ernesto-SabatoFue en un café de Retiro donde te acercaste a pedir unas monedas y yo te pregunté si querías sentarte. Eras uno de esos tantos que mendigan su inocencia como ángeles excluidos de algún cielo perverso y extraño. Desde luego, no me conocías, y me reconfortó compartir el encuentro. Porque vos, con tu corta edad, llevabas la mirada envejecida por esas atrocidades que, en breve tiempo, realizan en el cuerpo y el alma la devastación que traen los años.

Cuando en algunas oportunidad he vuelto al mismo café, te he buscado con el deseo de saludarte. Ya no estabas, pero te descubro en otros chicos, cuando al regresar de noche a casa, los veo hurgar entre las bolsas de basura, hundiendo en la inmundicia sus pequeñas manos, destinadas a los columpios y a las callecitas. Y no sé por qué, entonces, pienso en Rimbaud. Quizá, porque también él pertenecía a la raza de los que cantan en el suplicio. Rimbaud, que en las calles de París se alimentaba con los mendrugos que sacaba de la basura, y que dormía por las noches acurrucado en los portales. Recordé sus palabras: “La verdadera vida está ausente”.

Y encerrado en este viejo estudio, sentado al borde de la cama, vuelvo a ver el dibujito de la casa que me regalaste, y que no supuse que era la casa de tus sueños, con flores, pequeñas ventanas y cortinas, con una gran chimenea en el centro que largaba humo de colores, toda esa magia encantatoria de los niños que ni la miseria pareciera borrar.

He estado escribiendo estas líneas que probablemente nunca leerás; querría resguardarte de alguna manera. ¡Qué horror, el mundo!

— Ernesto Sabato, Antes del fin (1998)

La avaricia

Por más de cincuenta años Wendell Berry ha vivido en Kentucky y ha trabajado la tierra ahí junto con su esposa. Ha escrito más de cincuenta libros de poesía y ha recibido varios premios. Quería compartir con todos una poesía, una traducción propia de una de las poesías de su colección “Sabbath” del año 2008.

XIII

Por su propia lógica, la avaricia
finalmente destruye a sí misma,
como las hijas malvadas de Lear
aprendieron para su horror, así
nosotros estamos aprendiendo también.
Lo que construye la avaricia está construido
por la destrucción de los materiales
y vidas de las cuales fue construido.
Sólo los dolientes sobreviven.
Esta es la “destrucción creativa”
a los cuales los economistas conocedores
elevan su alabanza. Pero lo que se hace
por destrucción viene abajo por fin
al piso de un establo, una cama
de paja, y para aquellos con visión
luz en las tinieblas.

– Wendell Berry

 

Wendell-Berry

 

XIII

By its own logic, greed
finally destroys itself,
as Lear’s wicked daughters
learned to their horror, as
we are learning to our own.
What greed builds is built
by destruction of the materials
and lives of which it is built.
Only mourners survive.
This is the “creative destruction”
of which learnèd economists
speak in praise. But what is made
by destruction comes down at last
to a stable floor, a bed
of straw, and for those with sights
light in darkness.

– Wendell Berry

Wendell Berry. (2013). This Day: Sabbath Poems Collected and New 1979-2013. Berkeley: Counterpoint. p. 328.

Recuperando la mente cristiana

Hay mucho antiintelectualismo en el mundo evangélico hoy. El historiador, Mark A. Noll dice que este antiintelectualismo es un escándalo por muchas razones, entre ellas que no refleja la naturaleza de la fe cristiana. No tenemos por que dejar nuestra mente de lado cuando comenzamos a seguir a Jesús. Si bien Jesús es Señor y Mesías, también es Rabino o Maestro. Quiere enseñarnos cómo formar parte del reino de Dios, cómo ser una nueva humanidad.

 

 

Parte de recuperar la mente evangélica comienza con leer buenos libros que nos ayudan a pensar mejor. Es importantísimo aclarar que el cristiano maduro no sólo lee por información, sino para formación. El intelecto, junto con la imaginación, nos pueden ayudar a convertirnos en mejores discípulos de Jesucristo.

 

Tony Reinke en su libro, Lit! A Christian Guide to Reading Books [Una guía cristiana para la lectura de libros], sugiere que la lectura de diferentes libros incluyendo novelas y otras obras de literatura pueden profundizar nuestra fe y relación con Dios.

 

Nos da 6 pautas para darle prioridad a la lectura:

 

  1. Leer las escrituras
  2. Leer para conocer y deleitarse en Cristo
  3. Leer para encender la reflexión espiritual
  4. Leer para iniciar un cambio personal
  5. Leer para procurar la excelencia vocacional
  6. Leer para disfrutar de una buena historia

 

Reinke también ofrece 5 metas de un lector maduro:

 

  1. Un lector maduro valora la sabiduría
  2. Un lector maduro aprecia los libros antiguos
  3. Un lector maduro da su lugar a la literatura
  4. Un lector maduro evita hacer de un libro un ídolo
  5. Un lector maduro se aferra al Salvador

 

Reinke, Tony. (2001). Lit! A Christian Guide to Reading Books. Wheaton, IL: Crossway, 93-107; 177-185.

 

Las obras de Mark A. Noll: Jesus Christ and the Life of the Mind. (2011). Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing, Co. y también The Scandal of the Evangelical Mind. (1994). Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co.

 

Para aprender más sobre la vida de la mente en castellano, véase:

 

John Piper. (2011). Piense: la vida intelectual y el amor de Dios. Nashville, TN: Carol Stream, IL: Tyndale.

John Stott. (2005). Creer es también pensar. Buenos Aires: Certeza.

James Emery White. (2011). Una mente para Dios. Buenos Aires: Peniel.

 

Los hombres no son islas

Aquí les comparto una reflexión de Thomas Merton que me gusta mucho. Se encuentra en su libro, Los hombres no son islas.

 

Thomas Merton teologia y filosofia

Thomas Merton

Comenzamos a comprender la importancia positiva, tanto de los éxitos como de los fracasos y los accidentes de nuestra vida, únicamente cuando nos vemos en nuestro verdadero contenido humano, como miembros de una raza que está proyectada para ser un organismo y un «cuerpo.» Mis logros no son míos: el camino para llegar a ellos fue preparado por otros.

El fruto de mis trabajos no es mío, pues yo estoy preparando el camino para las realizaciones de otros. Tampoco mis fracasos son míos, sino que pueden derivar del fracaso de otros, aunque también están compensados por las realizaciones de esos otros. Por tanto, el significado de mi vida no debe buscarse únicamente en la suma total de mis realizaciones. Sólo puede verse en la integración total de mis logros y fracasos, junto con los éxitos y fracasos de mi generación, mi sociedad, y mi época. Pueden verse, sobre todo, en mi integración dentro del misterio de Cristo. . . .

Todo hombre es un pedazo de mí mismo, porque yo soy parte y miembro de la humanidad. Todo cristiano es parte de mi cuerpo, porque somos miembros de Cristo. Lo que hago también para ellos, con ellos y para ellos. Lo que hacen, lo hacen en mí, por mí y para mí. Con todo, cada uno de nosotros es responsable de su participación en la vida de todo el cuerpo. La caridad no puede ser lo que se pretende que sea si yo no comprendo que mi vida representa mi participación en la vida de un organismo totalmente sobrenatural al que pertenezco. Únicamente cuando esta verdad ocupa el primer lugar, encajan las otras doctrinas en su contexto adecuado. La soledad, la humildad, la negación de uno mismo, la acción y la contemplación, . . . la familia, la guerra y la paz: nada de esto tiene sentido si no está en relación con la realidad central, que es el amor de Dios que vive y actúa en aquellos a quienes Él ha incorporado en Cristo. Nada, absolutamente nada tiene sentido si no admitimos, como John Donne, que «los hombres no son islas, independientes entre sí; todo hombre es un pedazo del continente, una parte del Todo.»

 

Thomas Merton. (1966). Los hombres no son islas. Buenos Aires: Editorial Sudamericana.

Una oración de Santo Tomás

Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino es conocido por ser un prolífico teólogo y relator de algunos de los argumentos más convincentes que señalan a la existencia de Dios. Sin embargo, es poco conocido por sus oraciones. Un día buscando libros en el sótano de un centro comercial en Caracas encontré un libro bilingüe (latín, español) de las oraciones de Santo Tomás. La siguiente oración me conmovió mucho porque logra articular tan bien lo que a veces me cuesta expresar.

 

 

 

Concédeme, Dios misericordioso,
desear ardientemente lo que te agrada,
investigarlo con prudencia,
reconocerlo verazmente,
cumplirlo con perfección,
para alabanza y gloria de tu nombre.

 

Ordena mi estado,
y dame a conocer lo que quieres que haga;
dame ejecutarlo como se debe
y como conviene para la salvación de mi alma.

 

Que mi camino hacia Ti, Señor,
sea seguro, recto, agradable,
y que llegue a término
sin fallar entre lo próspero y lo adverso:
para que en la prosperidad te dé gracias,
y en la adversidad conserve la paciencia,
de tal modo en que aquélla no me exalte
ni en ésta me deprima.

 

Que no me goce ni me duela de nada
sino de lo que lleva a Ti o aleja de Ti.
A nadie desee agradar o tema desagradar sino a Ti.
Que todas las cosas transitorias se me hagan viles por Ti, Señor,
y que todas tus cosas me sean queridas,
y Tú, Dios mío, sobre todas las cosas.

 

Que me fastidie todo gozo sin Ti,
que nada desee fuera de Ti.
Que me deleite, Señor, todo trabajo por Ti
y tedioso me sea todo descanso sin Ti.
Concede que mi corazón se eleve a Ti con frecuencia,
y que en mi flaqueza medite dolido,
con propósito de enmienda.

 

Hazme, Señor Dios, obediente sin contradicción,
pobre sin falta, casto sin corrupción,
paciente sin murmuración, humilde sin fingimiento,
alegre sin disipación, triste sin abatimiento,
maduro sin pesadez, ágil sin liviandad,
temeroso de Ti sin desesperanza, veraz sin duplicidad;
concédeme hacer el bien sin presunción,
corregir al prójimo sin altivez,
edificarlo con la palabra y el ejemplo sin disimulo.

 

Dame, Señor Dios, un corazón vigilante,
que ningún pensamiento curioso aleje de Ti.
un corazón noble,
que ningún afecto indigno rebaje.
Un corazón recto,
que ninguna intención siniestra desvíe.
Un corazón firme,
que ninguna tribulación quebrante.
Un corazón libre,
que ningún afecto violento reivindique para sí.

 

Concédeme, Señor Dios mío,
una inteligencia que te conozca,
un amor que te busque,
una sabiduría que te encuentre,
una vida que te agrade,
una perseverancia que espere confiada en Ti,
una confianza que al fin te alcance. . . .

 

Dios que vives y reinas
por todos los siglos de los siglos.

 

Amén.

 

 

Santo Tomás de Aquino. (1997). Oraciones. Rafael Tomás Caldera y Carlos Augusto Casanova, trad. Caracas: Editorial Ex Libris.

 

También les recomiendo una biografía genial del novelista e intelectual británico G.K. Chesterton:

 

Santo Tomás de Aquino. (1996). Buenos Aires: Ediciones Lohlé-Lumen.

El lamento y la fe

El cristianismo que se predica en muchos lados hoy es un cristianismo superficial. Se predica una fe sin lucha, sin dificultad y sin sufrimiento. Cualquier persona que adhiere a este tipo de pensamiento precisa conocer los salmos de lamento. Los salmistas que tanto lucharon en su relacionar con el Señor no lo hicieron porque poco le conocían sino porque le tenían muy presente en sus vidas. Leé los siguientes reclamos de algunos hombres de Dios en estos salmos imprecatorios:

 

Señor, ¿cuánto tiempo vas a tolerarlo?
Líbrame de los animales rugientes,
salva mi vida de los leones;
y te daré gracias en la gran asamblea,
te alabaré en medio de una multitud.

 

Tú también lo has visto, Señor, no te calles;
No te quedes lejos de mí, Señor:
¡despiértate, levántate, Dios mío;
Señor mío, defiende mi causa! (35:17-18; 22-23)

 

Estoy exhausto de tanto gritar,
y mi garganta se ha enronquecido;
se me ha nublado la vista
de tanto esperar a mi Dios. (69:4)

 

¡Señor, no te quedes callado,
Dios mío, no guardes silencio,
No permanezcas inmóvil! (83:2)

 

Yo invoco tu ayuda, Señor,
desde temprano te llega mi plegaria:
¿Por qué me rechazas, Señor?
¿Por qué me ocultas tu rostro? (88:14)

 

Si nuestra teología (comprensión y de la Palabra revelada del Señor y nuestra experiencia con Él) no nos permite sufrir o sentir la ausencia de Dios en algún momento de la vida, algo anda muy mal.

 

En la vida de cada cristiano, habrán momentos difíciles, momentos de lucha y de duda. Lo importante en esa lucha es volver a recordar quién es Dios y volver a encontrarnos con Él. Las palabras del salmista nos ayudan:

 

Como la cierva sedienta
busca las corrientes de agua,
así mi alma suspira
por ti, mi Dios.

 

Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios viviente:
¿Cuándo iré a contemplar
el rostro de Dios?

 

Las lágrimas son mi único pan
de día y de noche,
mientras me preguntan sin cesar:
«¿Dónde está tu Dios?»

 

¿Por qué te deprimes, alma mía?
¿Por qué te inquietas?
Espera en Dios, y yo volveré a darle gracias,
a él, que es mi salvador y mi Dios. (42:2-4, 6)

 

Todas las citas bíblicas son de El libro del Pueblo de Dios (Buenos Aires: San Pablo).

 

San Juan de la Cruz

San Juan de la Cruz

 

También les comparto una poesía del místico español, San Juan de la Cruz, acerca de la noche oscura del alma:

 

Coplas del alma que pena por ver a Dios, del mismo autor.

 

Vivo sin vivir en mí
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

1. En mi yo no vivo ya,
y sin Dios no puedo;
pues sin él y sin mí quedo,
este vivir, ¿qué será?
Mil muertes se me hará,
Pues mi misma vida espero,
Muriendo porque no muero.

2. Esta vida que yo vivo
es privación de vivir;
y así, es continuo morir
hasta que viva contigo.
Oye, mi Dios, lo que digo:
que esta vida no la quiero,
que muero porque no muero.

3. Estando ausente de ti
¿qué vida puedo tener,
sino muerte padecer
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí,
pues de suerte persevero,
que muero, porque no muero.

4. El pez que del agua sale
aun de alivio no carece,
que en la muerte que padece
al fin de la muerte le vale.
¿Qué muerte habrá que se iguale
a mi vivir lastimero,
pues si más vivo más muero?

5. Cuando me pienso aliviar
de verte en el Sacramento,
háceme más sentimiento
el no te poder gozar;
todo es para más penar
por no verte como quiero,
y muero porque no muero.

6. Y si me gozo, Señor,
con esperanza de verte,
en ver que puedo perderte
se me dobla mi dolor;
viviendo en tanto pavor
y esperando como espero,
muérome porque no muero.

7. ¡Sácame de aquesta muerte,
mi Dios, y dame la vida;
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte;
mira que peno por verte,
y mi mal es tan entero,
que muero porque no muero.

8. Lloraré mi muerte ya
y lamentaré mi vida,
en tanto que detenida
por mis pecados está.
¡Oh mi Dios!, ¿cuándo será
cuando yo diga de vero:
vivo ya porque no muero?

 

San Juan de la Cruz. (2010). Obras completas. Eulogio Pacho, ed. Burgos, España: Editorial Monte Carmelo., pp. 59-60.

Entre la fe y la duda: Miguel de Unamuno

Miguel de Unamuno teologia y filosofia

Miguel de Unamuno

Uno de los más grandes filósofos hispanohablantes fue, sin duda, Miguel de Unamuno. Aunque publicaba también en francés, sus obras han tenido un notable impacto en el pensamiento iberolatinoamericano. Mientras que Unamuno no negaba la existencia del Ser omnipotente, luchaba con su fe en Dios.

 

En la España de Unamuno, la iglesia católica estaba en manos de la corrupción eclesiástica y la espiritualidad del pueblo poco reflejaba la fe alegre del mismo Jesús. A pesar de nunca concretar una convicción religiosa firme en cuanto a Dios y Jesucristo, Unamuno da un buen ejemplo en su lucha por vencer sus dudas. Estuvo dispuesto a hacerse preguntas difíciles e indagar en cuestiones esenciales de la vida cristiana.

 

Unamuno es más conocido por su filosofía que por su poesía pero en realidad, es un excelente poeta. Aquí les comparto una de mis poesías favoritas:

 

Incredulidad y fe

 

Salmo XLII, 2; Éxodo XXXIII, 20;
Marcos IX, 25; Marcos IX, 24

 

Sed de Dios tiene mi alma, de Dios vivo:
conviértemela, Cristo, en limpio aljibe
que la graciosa lluvia en sí recibe
de la fe. Me contento si pasivo
una gotica de sus aguas libo
aunque en el mar de hundirme se me prive,
pues quien me rostro ve –dice– no vive,
y en esa gota mi salud estribo.
Hiéreme frente y pecho el sol desnudo
del terrible saber que sed no muda;
no bebo agua de vida, pero sudo
y me amarga el sudor, el de la duda:
sácame, Cristo, este espíritu mudo,
creo, tú a mi incredulidad ayuda.

 

Miguel de Unamuno. (2007). Antología poética. Madrid: Alianza Editorial., p. 49.

 

También vale la pena leer el Salmo I por Unamuno aquí en formato PDF.

 

También por Unamuno:
La agonía del cristianismo. (2007). Madrid: Alianza Editorial.

Dietrich Bonhoeffer: teólogo brillante y apasionado

Hay personas que informan y otras que inspiran. Y hay personas que logran hacer las dos cosas. Dietrich Bonhoeffer es una de ellas.

 

Informar. Bonhoeffer, a pesar de morir joven, dejó muchas enseñanzas. Él enfatizaba la importancia de ser un discípulo de Jesús, la necesidad de una relación correcta delante de Dios a través de Jesús y enseñaba en contra de la religiosidad que dominaba la Europa de ese momento. No era de esos teólogos de la «torre de marfil», aquellos teólogos que estaban desconectados de la realidad cotidiana de la gente y de la iglesia. En cambio, era un pastor conocido y llevaba una relación generosa con los jóvenes que enseñaba acerca de Jesús. Era tan palpable su fe y su convicción, que fue ejecutado en un campo de concentración por orden expreso de Adolf Hitler.

 

Inspirar. Bonhoeffer fue un brillante teólogo. Tenía la capacidad de comunicar la verdad de las sagradas escrituras con eficacia y elocuencia. A pesar de su elevado estilo de escribir, fue un hombre cercano a sus lectores. Se dice que la virtud que reúne a las demás y que hace las demás posible es la fortaleza o valentía. Se podría decir que es la virtud que mejor encarna la vida y esfuerzo teológico de Dietrich Bonhoeffer. Es fácil hablar de «vida en comunidad» o incluso de la «ética» pero vivir con la misma autoridad con la cual uno enseña ya es otro cantar.

 

Dietrich Bonhoeffer teologia y filosofia

 

Aquí les dejo un poema que Bonhoeffer escribió desde la cárcel poco antes de morir por causa de su oposición a la teología nazista:

 

¿Quién soy yo?

 

¿Quién soy yo? Me dicen a menudo
que salgo de mi celda
sereno, risueño y seguro,
como un noble de su palacio.

 

¿Quién soy yo? Me dicen a menudo
cuando hablo con mis carceleros
libre, amistosa y francamente,
como si mandara yo.

 

¿Quién soy yo? Me dicen también
que soporto los días de infortunio
con impasibilidad, sonrisa y orgullo,
como alguien acostumbrado a vencer.

 

¿Soy realmente lo que otros dicen de mí?
¿O bien sólo soy lo que yo mismo sé de mí?
¿Intranquilo, ansioso, enfermo,
cual pajarillo enjaulado,
aspirando con dificultad la vida,
como si me oprimieran la garganta,
hambriento de colores, de flores, de cantos de aves,
temblando de cólera ante la arbitrariedad y el menor agravio,
agitado por la espera de grandes cosas,
impotente y temeroso por los amigos en la infinita lejanía,
cansado y vacío para orar, pensar y crear,
agostado y dispuesto a despedirme de todo?

 

¿Quién soy yo? ¿Éste o aquél?
¿Seré hoy éste, mañana otro?
¿Seré los dos a la vez? ¿Ante los hombres un hipócrita
y ante mí mismo un despreciable y quejumbroso débil?
¿O tal vez lo que aún queda en mí se asemeja al ejército derrotado
que se retira en desorden
sin la victoria que consideraba segura?

 

¿Quién soy yo? Las preguntas solitarias se burlan de mí.
Sea quien sea, Tú me conoces, tuyo soy, ¡oh Dios!

 

Dietrich Bonhoeffer. (2008). Resistencia y sumisión: cartas y apuntes desde el cautiverio. Salamanca: Ediciones Sígueme., pp. 201-2.

 

————

 

Obras por Dietrich Bonhoeffer en castellano:

 

El precio de la gracia: el seguimiento. (2004). Salamanca: Ediciones Sígueme.

 

Ética. (2000). Madrid: Editorial Trotta.

 

Los salmos: el libro de oración de la Biblia. (2010). Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer.

 

Resistencia y sumisión: cartas y apuntes desde el cautiverio. (2008). Salamanca: Ediciones Sígueme.

 

Tentación. (1977). Buenos Aires: Asociación Editorial La Aurora.

 

Vida en comunidad. (2005). Salamanca: Ediciones Sígueme.

 

 

40 días con Dietrich Bonhoeffer. Ron Klug, ed. (2008). Cantabria: Editorial Sal Terrae.

 

 

Las siguientes obras son biografías de Bonhoeffer o analizan su pensamiento teológico:

 

*Renate Bethge. (2004). Dietrich Bonhoeffer: esbozo de una vida. Salamanca: Ediciones Sígueme.

 

Christian Feldmann. (2007). Tendríamos que haber gritado: la vida de Dietrich Bonhoeffer. Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer.

 

Martin E. Marty. (2011). Letters and Papers from Prison: A Biography. Princeton, NJ: Princeton University Press.

 

*Eric Metaxas. (2012). Bonhoeffer: pastor, mártir, profeta, espía. Nashville, TN: Grupo Nelson.

 

Craig Slane. (2004). Bonhoeffer, o mártir: responsabilidade social e compromisso cristão moderno. São Paulo: Editora Vida Acadêmica.

 

Manfred Svensson. (2011). Resistenia y gracia cara: el pensamiento de Dietrich Bonhoeffer. Barcelona: Editorial CLIE.

 

Wolf-Dieter Zimmermann y Ronald Gregor Smith. (1966). I Knew Dietrich Bonhoeffer: Reminiscences by His Friends. New York: Harper & Row.

 

*Las biografías que más me han gustado.

 

¿Para qué sirve la apologética?

«El cristianismo es . . . raramente comprendido por aquellos fuera de sus fronteras. De hecho, este es probablemente una de las tareas más grandes confrontando el apologeta – rescatar el cristianismo de los malentendidos.»

– Alister McGrath

 

La apologética tiene dos propósitos generales:

  1. Abrir un diálogo con no creyentes acerca de la veracidad de la fe.
  2. Fortalecer la fe de aquellos que ya creen en Dios y en su Palabra.

Cada cristiano, sienta la necesidad o no, debería explorar las razones por qué creemos lo que creemos. La fe cristiana no es una fe ciega. (Esta noción que no proviene de la Escritura se podría atribuir a una mala comprensión de la filosofía de Kierkegaard y su “salto de fe”.)

Tenemos muchísimas razones de peso por las cuales creer en la fe cristiana. Buscar aquellas razones no debilita la integridad de la fe sino mas bien, puede fortalecer el creyente en momentos de duda.

El propósito principal de la apologética es abrir un diálogo con no creyentes acerca de la veracidad de la fe cristiana. Digo diálogo porque muchas veces el supuesto diálogo se reduce a comentarios pasivos en redes sociales o videos en YouTube que carecen de un contexto mayor, buenos razonamientos y sobre todo, una invitación a profundizar el pensamiento.

La apologética debe servir como invitación, como diálogo y no como fin en sí mismo. Cuando ya no existen más barreras para llegar a la fe, la apologética se vuelve innecesaria. Siempre será necesaria pero no para todos y en todo momento. La idea es que la apologética nos lleva al siguiente paso: el evangelismo.

  1. Apologética
  2. Evangelismo
  3. Teología
  4. Espiritualidad
  5. Misión

La apologética sirve únicamente para facilitar el camino hacia el evangelismo. Si busca otro fin que no sea el dar a conocer a Jesús, se ha pervertido y ha perdido toda legitimidad.

El evangelismo (la invitación de conocer y seguir a Jesús) debería llevar a la teología (el estudio de Dios y su revelación natural como Creador y como Comunicador en la Biblia). Ya como cristiano, la teología (la comprensión de la fe) nos ayuda a desarrollar una espiritualidad (le fe en acción). Al ser moldeados en la imagen y semejanza de Cristo, nos comprometemos con la misión de Cristo no sólo buscando parecernos a Él, sino hacer presente su reino aquí en la tierra.

Esteban, uno de los primeros apologistas, cf. Hechos capítulo 7

Esteban, uno de los primeros apologistas, cf. Hechos capítulo 7

Muchos cristianos se han desencantado con la apologética dificultando la llegada de algunos no creyentes ya que ellos no encuentran cristianos con explicaciones comprensibles para la fe cristiana. Y muchos supuestos apologetas hacen más para desacreditar la fe cristiana que dar a conocer su real esencia en amor. Porque a final de cuentas, si nuestra tarea es dar a conocer a Jesús, deberíamos hacerlo como lo haría Jesús – con mucha humildad, amor y compasión.

 

Para más información, véase las siguientes obras:

 

Craig, William Lane, et. al. (2008). ¿Cómo se sabe que el cristianismo es verdadero?. Barcelona: Publicaciones Andamio.

Geisler, Norman y Ron Brooks. (2003). Apologética: herramientas valiosas para la defensa de la fe. Miami: Editorial Unilit.

Green, Michael y Alister McGrath. (2003). ¿Cómo llegar a ellos?: Defendamos y comuniquemos la fe cristiana a los no creyentes. Barcelona: Editorial CLIE.

Küng, Hans. (2010). ¿Existe Dios?. Madrid: Editorial Trotta.

Lewis, C.S. (2006). Mero cristianismo. Nueva York: Rayo.

Ropero, Alfonso. (1979). Filosofía y cristianismo: pensamiento integral e integrador. Barcelona: Editorial CLIE.

Wright. Christopher J.H. (2010). El Dios que no entiendo: reflexiones y preguntas difíciles acerca de la fe. Miami: Editorial Vida.

Wright, N.T. (2012). Simplemente cristiano: el por qué el cristiano tiene sentido. Miami: Editorial Vida.

Oración por los/as teólogos/as

En su día

Lima, 30 de noviembre 2013

 

Ay Señor del cielo y de la tierra

Ten piedad de estos funcionarios de tu reino

Que tantos malos y buenos momentos

Te han hecho pasar

 

Ten piedad de estos escribas

Que han escrito en tu nombre

Para bien y para mal

 

Apiádate buen Dios

De sus ideas pequeñas

Frágiles o punzantes

Sobre tu esencia inaprensible

 

Acaricia con tu clara pasión

Sus cabezas acaloradas por tratar

De contener tu mar

 

Acaricia sus frentes sudorosas

Por tratar de resolver

La raíz cuadrada y el algoritmo

De tu nombre

 

Besa sus ojos

Ciegos de tanta luz

 

Besa sus manos limpias

Y arrójalos a tu camino polvoriento

E impreciso

 

Lleno del lodo miserable

De la historia de este mundo

 

Ay Señor perdónalos

Porque sí saben lo que hacen

 

Límpialos con hisopo

Y serán más blancos que la nieve

 

Abrázalos y tómalos en tu regazo

Y que nadie impida que vengan a ti

Para que Tú con tu mano de albañil

Los bendigas por siempre.

 

– Luis Cruz Villalobos

 

Mientras algunos teólogos escriben tomos interminables sobre Dios y otros hablan como si tuvieran la seguridad de todo lo que pronuncian sus labios, existen otros que están conscientes de su finitud.

 

Richard Rohr, en su libro La Biblia y su espiritualidad, recalca el hecho que lo que deberían siempre acompañar al estudiante de la Palabra de Dios y el objeto de su revelación (Dios y más específicamente Jesucristo), son la humildad y el asombro. Sin estas dos virtudes, somos tentados a la arrogancia.

 

la humildad y el asombro son consecuencias naturales de la contemplación de la creación que señala al Creador todopoderoso

la humildad y el asombro son consecuencias naturales de la contemplación de la creación que señala al Creador todopoderoso

 

Salomón ofrece un sabio consejo:

 

Guarda tus pasos cuando vas a la casa de Dios, y acércate a escuchar en vez de ofrecer el sacrificio de los necios, porque éstos no saben que hacen el mal.

No te des prisa en hablar,
ni se apresure tu corazón a proferir palabra delante de Dios.
Porque Dios está en el cielo y tú en la tierra;
por tanto sean pocas tus palabras.
Porque los sueños vienen de la mucha tarea,
y la voz del necio de las muchas palabras.

Cuando haces un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, porque El no se deleita en los necios. El voto que haces, cúmplelo. Es mejor que no hagas votos, a que hagas votos y no los cumplas. No permitas que tu boca te haga pecar, y no digas delante del mensajero de Dios que fue un error. ¿Por qué ha de enojarse Dios a causa de tu voz y destruir la obra de tus manos? Porque en los muchos sueños y en las muchas palabras hay vanidades; tú, sin embargo, teme a Dios.

 

Eclesiastés 5:1-7 LBLA

 

——————

 

Luis Cruz Villalobos. (2013). Entre adioses y retornos: poesía. Santiago de Chile: Hebel Ediciones. http://www.benditapoesia.webs.com.

 

Richard Rohr. (2012). La Biblia y su espiritualidad. Cantabria: Editorial Sal Terrae.